FLOR
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Cuando los forenses se llevaron a Ali noté cuan sola estaba nuestro apartamento si ella. Cuan sola estaba en el mundo sin mi Alicia.
No es que no tuviera familia pero el hecho de que fuera lesbiana no les parece muy bien.
Avise a su familia y en cuestión de horas, lo que ayer era un espacio en el que podíamos ser quien nosotras quisiéramos — Suspiré — hoy. ¿Hoy? Ya no había nada.
En cuanto vi a «nuestra» tía favorita, que en realidad solo era tía de Alicia (Aunque le gustaba que la llamásemos así), le dije que yo me mudaría en cuanto todo esto acabe ella me negó rotundamente que me mudara de ahí porque no quería ver a nadie más viviendo en su apartamento más que a su única sobrina.
Me eché a llorar.
Con todo lo que había pasado no lo había hecho pero no pude evitarlo
La familia y amigos de Alicia se acercaban a dar el pésame a Alaide, la madre de Alicia y a mi pero ella en cambio, me veía con cara de pocos amigos. Cuando por fin se acerco a mi me dijo que fuéramos al balcón porque quería hablar conmigo en un lugar más privado.
Cerró la puerta detrás de ella.
—¿Qué haces aquí? — me dijo —.
— ¿Perdón? YO vivo aquí .
— Hipócrita.
— Señora, creo que no me estoy enterando de nada.
Ninguna de las dos levantaba la voz.
— La mataste — me dijo con desprecio —.
— ¿De que esta hablando? — cuando lo dije las lágrima empezaron a brotar —.
— La mataste, ¡Mi hija está metida en ese cajón por tu culpa!
— Señora, esta hablando como si yo la hubiera discriminado por tener otra orientación sexual, como si yo hubiera dejado a dos niñas mientras usted estaba "trabajando" porque ambas sabemos que estaba haciendo, y que aparte de dejar a sus hijas solas, culpa a Alicia por la muerte de du hija más pequeña, Samantha. Disculpe, pero, la asesina aquí, es usted.
— Yo perdí a mi pareja y a mis hijas, ¡No sabes lo que se siente!
Me reí.
— ¿Parece que no sabe que está pasando hoy? ¿Verdad? — le conteste — Estamos en el funeral de mi novia.
Me abofeteo. Estaba muy enojada por lo que le dije, pero yo más.
— ¿Cuántas veces le dijo a usted que la quería?
— No se trata de eso.
— Claro que se trata de eso porque ¿Sabe? Sus ultimas palabras fueron "Te quiero" y me las dijo a mi y dudo que algún día se las haya dicho a usted.
— Deberías aprender a respetar a la gente.
Esta señora esta loca.
— No, a la gente la respeto, a usted, le digo lo que se merece — le espeté —. Además, la que debe aprender a respetar es usted.
Y me fui.

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